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Viernes, 04 de enero 2019

Expectativas tras el cambio de funcionarios

La industria de los Biocombustibles exige un tratamiento tributario diferencial

Claudio Molina, director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, confía en que el nuevo Secretario de Energía contemple las urgencias del sector, dándole particular importancia a la necesidad que tiene Argentina de descarbonizar su matriz energética

Por Surtidores

El cambio de Secretario de Energía y las decisiones que el nuevo funcionario debería contemplar para el sector de los Biocombustibles, fue analizado por Claudio Molina, director Ejecutivo de la AABH.

El consultor recordó que durante la anterior gestión se plantearon varias discusiones con los productores de biodiesel y bioetanol, como consecuencia fundamentalmente de la inestabilidad cambiaria, la alta inflación y el alto costo financiero, que afectaron la razonabilidad de las fórmulas polinómicas en vigencia, de las que derivan los precios vinculantes de esos biocombustibles para la compra – venta destinados a abastecer el corte obligatorio en el mercado interno.

“En general, no se produjeron avances concretos en temas relacionados con la agenda prioritaria de la industria argentina de biocombustibles, relacionada a la intensificación del uso interno de éstos, a pesar de que por el lado de la Dirección de Biocombustibles, se hizo un muy importante esfuerzo para ajustar varios problemas operativos, muchos de ellos vinculados a temas de seguridad, calidad y medio ambiente en la industria, empero de la importante reducción de su nómina de personal a lo largo del año”, precisó.

En este contexto, Molina espera que el nuevo funcionario le de importancia al diálogo entre partes, conociendo a fondo los fundamentos de la industria de biocombustibles, su potencial y restricciones que soporta para una competencia abierta con la energía mineral –hecho que requiere un tratamiento tributario diferencial, acorde a las asimetrías que se presentan, entre otras cuestiones-, como así también  las urgencias que hoy plantea la dicha industria, dándole particular trascendencia a la necesidad que tiene Argentina de descarbonizar y al mismo tiempo hacer más amigable con la salud su matriz energética, particularmente la de transporte, evitando aumentar el peso del oligopolio que presenta el mercado interno de combustibles.

Se requiere una normativa clara, que elimine muchas dudas que se le presentan con los biocombustibles a los operadores del mercado de combustibles líquido”, afirma el especialista y agrega: “Es inviable aplicar a los biocombustibles la regla bueno, bonito y barato, mientras los consumidores argentinos son presos de las imperfecciones comentadas en el mercado de combustibles líquidos”.

“Espero que el nuevo Secretario de Gobierno de Energía pueda minimizar a través de decisiones racionales y oportunas, estos serios problemas, tomando en cuenta incluso, estudios que están en manos de la Autoridad Nacional de la Competencia, que son muy representativos”, alegó Molina.

No obstante desconfía que se eleve el porcentaje de bio en las naftas y el gasoil antes que finalice la presidencia de Macri. “Hasta ahora, la línea de pensamiento del Gobierno Nacional ha sido no aumentar las regulaciones. Lo hizo solo una vez, con el aumento del contenido de bioetanol en las naftas al 12 por ciento en abril de 2016. Luego, se opuso a aumentar el corte obligatorio. No parece que en este último año, cambie su parecer, más bien, podría buscar un aumento del consumo voluntario de biocombustibles, homologando incluso a los motores flex fuel para fomentar el consumo de bioetanol”, opinó.

El problema central pasa por los precios relativos del biodiesel con el gasoil y del bioetanol con la nafta”, sostuvo Molina. “Luego de la significativa baja que tuvo el precio del petróleo y sus derivados en el mercado internacional, que debería reducir los precios de los combustibles a corto plazo, los biocombustibles deben tener un tratamiento tributario diferencial que compense esas asimetrías, vía, quizás, a través de la constitución de un Fondo de Carbono recalculado anualmente en la Ley de Presupuesto. De lo contrario, no existiendo mandato de uso, es difícil que la demanda de los mismos aumente significativamente”, subrayó.

De igual manera, consideró que para el uso voluntario de biocombustibles se requiere adecuar la logística existente, y por lo tanto, es muy difícil que se decidan las inversiones necesarias en el ámbito privado, cuando la historia indica que existe una elevada volatilidad en el precio relativo de los combustibles minerales y los biocombustibles. “Es inviable un negocio que opere de manera eventual, solo cuando los precios relativos sean favorables a los biocombustibles”, puntualizó.

Para analizar esta problemática, Molina reveló la probable constitución de una mesa intersectorial convocada por el Ministerio de la Producción y Trabajo –invitando a petroleras, automotrices, productores de biocombustibles y otros actores involucrados en su cadena de valor- y otra mesa similar en la Cámara de Diputados de la Nación.

Nos propusimos como premisa para 2019 trabajar arduamente para coadyuvar a la concreción de medidas concretas que permitan luego de tanto tiempo transcurrido, una intensificación del uso de biocombustibles, y como siempre, que la opinión pública internalice la importancia que tiene este proceso para Argentina, tanto por la cuestión ambiental, como por el agregado de valor local –de suma importancia en el interior del país-, sosteniendo inversiones, fuentes de trabajo y sustituyendo importaciones”, concluyó Molina.

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