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Jueves, 12 de septiembre 2013

La demanda de las nuevas tecnologías motrices estimula la producción de combustibles Premium

La elaboración de naftas y gasoil de máxima calidad escaló casi 50 por ciento en los últimos cuatro años, un volumen que podría haber sido mucho mayor si no hubiese ocurrido el accidente que afectó en abril el Complejo Industrial YPF de La Plata. Es por la demanda creciente de combustibles más limpios y amigables con el medio ambiente

Por Surtidores

 

La venta de autos  está próxima a marcar un nuevo record este año, con un promedio de 900.000 unidades patentadas. En este escenario, la venta de combustibles también se hizo eco de la evolución del parque automotriz con un incremento en el consumo de gasoil y naftas Premium, y junto a ello su producción.

 

Según datos estadísticos dados a conocer por la Secretaría de Energía, la obtención de estos subproductos creció el 45 por ciento en los últimos cuatro años. La que más progresó fue la nafta, que irrumpió mucho antes que el gasoil que tan sólo cuenta con tres años de antigüedad en el mercado.

   

Es así que en julio se elaboraron 172 millones de litros de ambos productos, un volumen que podría haber sido mucho mayor si no hubiese ocurrido el accidente que afectó en abril el Complejo Industrial que YPF opera La Plata y que provocó una considerable disminución en la manufactura de estos derivados hidrocarburíferos.

 

No obstante, la estatal sigue al frente con el 56.7 por ciento de la producción de naftas y gasoil Premium, escoltada por Shell con el 26.5 y Axion con el 8. Petrobrás, Oil, Refinor y Dapsa cierran el círculo de las empresas que participan de este segmento.

 

Sin embargo, el aporte de estos derivados al mercado local está lejos de cubrir la demanda. Actualmente el déficit se ubica en los 123 millones de litros, un bache que debe cubrir la importación perjudicando aun más las arcas del estado.  

 

Según Juan José Aranguren, presidente de Shell, la nafta y el gasoil premium están más vinculados con el transporte privado o con el esparcimiento. “El alto consumo es consecuencia del atraso de los precios relativos de los combustibles y del crecimiento del parque automotor (también motorizado por los bajos precios), al que se han dirigido gran parte de los ahorros de la población que puede hacerlo, ante las restricciones cambiarias“, explicó recientemente en declaraciones al diario La Nación.

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